En mi casa siempre hemos sido muy artísticos. Desde que era bien pequeño he tenido claro que quería ser actor. De hecho, incluso decidimos montar una productora en casa con diez años. Mi hermana grababa con la vieja cámara de video de mi padre y mis primos y yo actuábamos. Es una de los recuerdos más bonitos que tengo.
Después de eso decidí apuntarme a teatro en el colegio, ¡me encantaba! Continué en el grupo de teatro hasta que se disolvió y después busqué escuelas de cámara en Zaragoza, mi ciudad natal. Ahí descubrí la escuela Un Perro Andaluz, donde me acerqué al mundo de la cámara.
Pero la vida decidió llevarme por otro camino durante mucho tiempo. Estudié biotecnología y me especialicé en comercialización de medicamentos pero durante la carrera decidí retomar mi verdadero sueño: la interpretación.
Decidí probar por algo relacionado pero nuevo, el doblaje. Me formé en Estudios Roma, donde me encontré con un mundo completamente desconocido que me cautivó y me enamoró.
En ese momento de mi vida tomé la decisión más importante: mudarme a Madrid. En esta nueva ciudad decidí continuar con mi sueño y seguir formándome, tanto en interpretación, con la formación regular de Víctor Antolí y en MADS; como en doblaje, en Aula 51.
Ahora sé que es mi momento para conseguir ese sueño y estoy en el camino correcto, aunque en realidad, dentro de mí, siempre he sabido que tarde o temprano iba a terminar dedicándome a lo que más me gusta en este mundo.